Un día once niños tenían el sueño de ser los
mejores futbolistas del mundo en la selección Colombia. Ellos
se esforzaron mucho, pero ya habían hecho todo lo posible pero no lo lograban.
Uno de los once dijo:
- Sigamos!
- Yo voy a seguir luchando!
Finalmente todos lo dejaron menos este chico, Serrato, que
después de un año escucharon en la radio que había un nuevo jugador en la selección
de Colombia. Todos se emocionaron al saber que era su amigo, el que nunca se
rindió.
A partir de ahí se animaron y empezaron a luchar ellos
también, se dieron cuenta que podrían hacerlo igual que su amigo Serrato, que
fue un ejemplo a seguir.
Después de ese sacrificio y mucho entrenamiento lo
consiguieron. Al cabo de dos meses ya estaban jugando todos en la
selección.
Después contrataron a uno de ellos en la liga de los mejores del mundo y
a los otros los mandaron para otros equipos pero de la misma liga, les tocaba jugar entre
ellos pero no querían. Decidieron que si iban a jugar entre ellos, entonces
empezaron los partidos y esos once equipos donde estaban los once jugadores
fueron los finalistas y todos
ganaron la copa junto a la
selección de Colombia, que también ganaron el mundial de fútbol.
FIN
Moraleja: Hay que luchar por los sueño, hay que conseguir que se
hagan realidad.

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